El amor por el arte no llega solo: lo que once años nos enseñaron
Cuando fundamos Antenna en 2015, teníamos una convicción simple: el arte transforma a las personas. Lo que no teníamos tan claro era cómo demostrarlo.
Los primeros años fueron de construcción. Organizábamos encuentros, invitábamos a artistas y abríamos talleres siempre con el mismo norte: llevar el arte a personas que nunca habían tenido un vínculo real con él.
Lo primero que aprendimos es que el arte no intimida a las personas, lo que intimida es la sensación de no saber qué decir frente a él. Nadie quiere quedar expuesto, parecer ignorante y que su opinión no valga. Por eso el mediador cultural es tan fundamental, porque abre conversación y valida la percepción de cada persona frente a la obra y hace ver que no existe una forma incorrecta de relacionarse con ella.
Lo segundo que aprendimos es que el arte no ocurre solo en museos y galerías. Un encuentro en el taller de un artista, una conversación directa con quien crea la obra en un espacio más informal y cercano, muchas veces acerca a las personas de una manera que la sala de exposición tradicional a veces no logra del todo.
También aprendimos que hay deudas históricas que el mercado del arte no resuelve solo. Premio PAM nació de una de ellas, visibilizar a mujeres artistas mayores de 60 años que han dedicado décadas a su trabajo creativo sin el reconocimiento que merecen. En seis ediciones hemos recibido más de mil postulaciones y cerca de 90 mil votos del público. Los números hablan solos.
En once años hemos realizado más de 500 sesiones y encuentros, visibilizado el trabajo de mil artistas y llegado a una gran parte de la ciudadanía a través de nuestra comunidad. Son números que nos enorgullecen. Pero el aprendizaje más importante no está en los números, sino en entender que construir audiencias culturales es un trabajo lento, paciente y profundamente humano. Se hace encuentro a encuentro, persona a persona.
De ahí nace SAFA, Santiago Festival de las Artes. Durante seis días más de 100 espacios culturales -galerías, museos, talleres de artistas, colecciones privadas y espacios independientes- abrirán gratuitamente sus puertas en seis comunas de la ciudad. No es un evento para entendidos. Es una invitación abierta para que cualquier persona recorra Santiago y descubra que el arte no ocurre solo en ciertos barrios, sino en toda la ciudad. Es un intento de escalar once años de aprendizaje y demostrar que Santiago tiene el ecosistema artístico, los espacios y los artistas para convertirse en un referente cultural latinoamericano y que solo faltaba abrir las puertas.